martes, 9 de febrero de 2016

Eindhoven


- Hace mucho que no vamos a Holandia y tengo ganas.
- A ver que ciudades quedan a tiro para un viaje de un día...
- Eindhoven parece que está bien y en bus son un par de horas de viaje.
- No se hable más!

Bandera de Eindhoven

Así que un domingo cualquiera, tras dos horas de autobús a través de una espesa niebla (con la banda sonora del primer Silent Hill en mi cabeza) llegamos a la estación central de Eindhoven.

Estación central de Eindhoven

No llama la atención como las estaciones de Amsterdam o Rotterdam, pero aún así tiene su curiosa razón de ser. La pista la da el señor de la estatua; un tal Anton Philips, fundador, junto con su hermano, de Royal Philips Electronics N.V. A alguien dotado de una imaginación extraordinaria se le habría ocurrido que la estación imita una radio Philips antigua gigante. Y hubiera acertado. Qué mejor manera de irse preparando. Y es que ir a Eindhoven es ir a PhilipsLandia.

Eindhoven es una ciudad relativamente pequeña (217.192 habitantes a fecha de 2010), situada en el sur (¿sureste?) de los Países Bajos.

Ahí está Eindhoven

La oficina de turismo se encuentra justo al lado de la estación  y por un par de euros se tiene un mapa con un recorrido que cubre lo más digno de ser visitado de la ciudad. Un recorrido sospechosamente zigzagueante, quizás para alargar en lo posible la visita a la ciudad (un trayecto diseñado siguiendo la teoría de grafos reduciría la visita a la mitad ¡lo menos!). La razón es que casi todo lo interesante se encuentra en el centro, como por ejemplo:
Museo de Philips
Primera fábrica de Philips

Al parecer Eindhoven tiene un buen equipo de fútbol, lo cual es perfectamente coherente con el aspecto de su estadio de fútbol...al cual no saqué ninguna foto. ¿Nombre del club deportivo? Philips Sport Vereniging ¿Nombre del estadio de fútbol? Philips Stadion.

Resulta llamativo cómo se homenajea, hasta con estatuas, a un empresario local. En mi opinión esto evoca una visión más bien romántica de cómo un personaje local alcanza el éxito creando una gigante compañía que acaba participando como la que más en el juego capitalista, con su producción fuera de los Países Bajos desde hace tiempo. En cualquier caso supone una muestra de cómo los Países Bajos tienen la capacidad, históricamente aprendida y quizás bien justificada, de sentirse orgullosos de lo que su país produce, desde quesos y tulipanes hasta radios y bombillas.

Se acabó hacer publicidad gratuita.

Lo que queda de Eindoven tras restarle Philips es una ciudad de tamaño medio típicamente holandesa. Bicis, muchas zonas peatonales, calles por las que da realmente gusto pasear, algún canal, cafeterías super cool que se confunden con librerías o tiendas de ropa, una vieja zona industrial transformada en cultural stuff (muy al estilo del muelle NDSM de Amsterdam), la famosa universidad técnica.

Entrada a un parking de bicis situado debajo de una zona peatonal en el centro
El parking
Antigua zona industrial reconvertida. Foto 1
Antigua zona industrial reconvertida. Foto 2

Sin tener nada muy interesante para visitar como en Amsterdam o Rotterdam, merece la pena solo por el rato de pasear por una agradable ciudad, tan distinta a Bruselas, con unas gentes rubias y altas que hablan un extraño y exótico idioma. ¿En serio estoy estudiando Neerlandés? Ahí en los países bajos me parece que no se habla lo que yo estoy aprendiendo, dios mio vaya acento...


Tot ziens!

Pablo

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Pensar rápido, pensar despacio

Poco tiempo, a veces pocas ganas, algo técnico, muchas páginas y letra pequeña. Por todo ello más de 6 meses me ha costado terminar el libro.

Pensar rápido, pensar despacio


Bien sabe el buen filósofo lo importante que es generar conocimiento a partir de la razón, basándose en la lógica y con el radar atento por si alguna falacia intenta colarse. La materia prima no deja de ser la experiencia y la caja negra que la genera, ordena y argumenta en base a ella es nuestro evolucionado cerebro. Y es aquí donde poco se puede hacer, puesto que el cerebro es lo que es y el valor que podamos otorgarle conscientemente al concepto de Verdad o Razón es algo que la naturaleza no tiene porque haber tenido en cuenta en sus miles de años de evolución. Eso parece confirmar un poco más esta joya de libro. 

Pensar rápido, pensar despacio es un intento de traducir y condensar para el público en general una serie de artículos científicos elaborados a partir muchos años de investigación en el campo de la psicología, orientados hacia la economía y que  generaron un premio nobel de economía en 2002 por haber integrado aspectos de la investigación psicológica en la ciencia económica, especialmente en lo que respecta al juicio humano y la toma de decisiones bajo incertidumbre. Pero, sobre cubrir en varios apartados las implicaciones más económicas de la investigación, la mayor parte del libro recoge conclusiones aplicables a un nivel más general. Tan general como la común vida diaria.

Daniel Kahneman propone una explicación del mecanismo de toma de decisiones mediante la actuación de una combinación de dos sistemas. Uno intuitivo, emocional e inconsciente y otro racional, perezoso y consciente. Este mecanismo formado por los dos sistemas permite articular la gran cantidad de sesgos en los que irremediablemente caemos a la hora de tomar decisiones. De esta manera, tras hacer una introducción a los dos sistemas, el libro continúa con un largo listado de sesgos, cada uno con alguna referencia a algún experimento realizado para su confirmación a modo de ejemplo.

¿Nadie ha tenido alguna vez la sensación de que alguien contesta muy rápido una pregunta y después se toma su tiempo para pensar argumentos que la sostengan? - Salto a las conclusiones.

¿Cuanta gente saca conclusiones con información parcial?¿Cuánta gente se preocupa de evaluar si tiene suficiente información como para concluir? - WYSIATI (What you see is all there is).

Esto son solo dos ejemplos de los muchos casos que cubre este manual de sesgos.

El libro continúa con algunas consideraciones sobre la validez de las opiniones de los expertos, las elecciones y finaliza con la dualidad del yo que experimenta frente al yo que recuerda.


Siempre he sentido cierta inseguridad ante un mundo en el que tener ideas claras y opiniones fuertes es símbolo de fortaleza y sabiduría. Pero, a la vez, no se valora lo suficiente la validez del proceso que lleva a las mismas. El libro pone de manifiesto cómo este proceso es más intuitivo de lo que creemos y cómo el cerebro se encarga de enmascararlo. 

De todos los libros que he comentado hasta ahora en el blog este es el que recomiendo leer con más fuerza. Quizá pueda ayudar un diferencial a mejorar la calidad de nuestros argumentos/conclusiones aunque, según comenta el autor al final del libro, él mismo menciona que, aún habiendo estudiado durante años el funcionamiento de los dos sistemas, reconoce su limitada capacidad de prevenir los juicios sesgados. Al fin y al cabo no podemos escapar de nuestra propia naturaleza.


Tot ziens!

Pablo


sábado, 19 de diciembre de 2015

13 de Noviembre de 2015 - Molenbeek

13 de Noviembre de 2015. ¿De qué me suena? ¿A alguién le dice aún algo esa fecha?  Ahh vale, París! Madre mia pobre gente. Pero es normal que se me esté olvidado ya que apenas se ven banderas de Francia hasta en la sopa. La vida sigue y el ruido de la vida diaria ya difumina el recuerdo de esta fecha hasta quedar mentalmente casi archivado. Por aquí por Bruselas ya prácticamente no se ven militares por las calles. De hecho ya casi estaba empezando a olvidar porque patrullaban las calles, plazas, metros. Mejor, las fotos navideñas de mercadillos y montajes de luces quedan mejor sin militares de por medio. Además fue un auténtico coñazo la semana que cerraron el metro, ¿A ver porqué narices tengo que tardar más de una hora en llegar al curro? Un par de días lo veo, pero más, uff.

No puedo evitar pensar que  el párrafo anterior se ajusta bastante a la mayoría.


Sobre Molenbeek y Bruselas

He oido de todo en la radio/TV. Que Molenbeek es un barrio en las afueras de Bruselas, que está por el centro de Bruselas, que está al lado de las instituciones europeas, etc. Así que dejo algún mapa y que cada uno decida donde está:

Escala aproximada (sorry)
Molenbeek en Bruselas
Parlamento Europeo

Molenbeek es un barrio de inmigrantes y descendientes de inmigrantes, mayoritariamente provenientes de Marruecos, con 93.983 habitantes (a 1 de Enero de 2013). Nunca he estado en Marruecos, pero me atrevo a decir que pasear por Molenbeek es como viajar por Marruecos. La mayoría de las mujeres va con el pelo cubierto, algunas incluso con absolutamente todo menos los ojos cubierto. Algunas pocas no se cubren nada. El idioma oficial es el Francés y Neerlandés pero en Molenbeek se oye principalmente Francés y Árabe. Cuando vivía en Molenbeek muchas veces me aventuraba por algunas de sus zonas: el ayuntamiento, zonas de tiendas, etc. Mi percepción personal es que no es una zona demasiado agradable para vivir. Cuando cae la noche (lo cual en invierno sucede algo antes de las 17:00) la sensación de seguridad es tal que cuanto menos se pasee por el barrio mejor.
Molenbeek es un buen ejemplo de barrio mayoritariamente formado por inmigrantes que no se han adaptado a la cultura local. Conservan sus costumbres, para bien o para mal y lo mismo sucede con sus descendientes. Pero estos descendientes en ocasiones ya son ciudadanos Belgas de pleno derecho, con voz y voto según sus propios intereses. No puedo evitar pensar que este proceso supone una especie de colonización desde dentro, causada por una intencionada inadaptación, con sus consecuencias. Bruselas es una ciudad que ya no es Belga, no al menos tradicionalmente Belga (como Gante, Brujas o Lovaina), sucia, ruidosa y no demasiado amigable fuera de las zonas turísticas y en mi mente cada vez más se refuerza la idea de que esta decadencia está ligada a la inmigración. Bien me puedo imaginar como en otros países procesos de este tipo pueden reavivar ideales más radicales. Países orgullosos del estado del bienestar que han sabido construir propiciado por los valores propios de sus culturas (me refiero a los países nórdicos más Países bajos y Alemania principalmente).

Cierro el post con una imagen con derechos de autor que resume la situación de Bruselas durante las últimas semanas.

Estación central de Bruselas


Tot ziens!

Pablo

sábado, 12 de diciembre de 2015

Sorpresa comunista en la Grand Place

Hace tiempo me enteré por mi excompañero de piso de que Karl Marx vivió unos años en Bruselas. Mirando por internet me enteré de que vivió en el barrio de Ixelles y que pasaba gran parte del tiempo en un café situado en la Grand Place, justo al lado del ayuntamiento, con Engels. Así que escudriñando los alrededores del ayuntamiento, el otro día me encontré con esto:


Se dice que en este café (Café del Cisne) Marx escribió el manifiesto comunista. Cachonda ironía que Bruselas sea ahora la capital de Europa.

Tot ziens!


Pablo

miércoles, 11 de noviembre de 2015

El blues del expatriado

El olor a leña y paella, escuchar hablar Español por la calle, escuchar hablar Valenciano por la calle, un vistazo al ayuntamiento de Castellón con su arquitectura característica, bordear el Ribalta, la tranquilidad de la playa, hacerse un café en el sitio más mediocre de Castellón, un vistazo al Bartolo desde cualquier punto de Castellón o Benicásim o una larga caminata por el paseo marítimo. Es el murmullo de fondo de una vida cualquiera. Murmullo al que quizás uno se acostumbra y deja de oír, como el ruido de la nevera, pero que se transforma en la música más agradable del mundo cuando uno vive fuera y lo oye sólo cuando regresa.

La idea de esta entrada me vino cuando esta semana, aún en España, andando por la calle me crucé con un distinguido caballero con el cual casi tropiezo. El señor, rápido de reflejos, evitó el choque añadiendo tras el peligro: "passa chiquet!". Ese passa chiquet me sonó a música celestial y no precisamente porque me llamara chiquet. Queda claro que la zona de confort es algo maleable y expandible, pero veo difícil que alguna vez sienta la familiaridad y confort que siento al volver a Castellón volviendo a cualquier otro sitio, aunque desde luego todo suma y aún mucho queda por sumar.

A continuación un par de fotos de lo más estándar que se puede encontrar a 1616km de Bruselas.

La playa desde un punto cualquiera de Benicasim

Una paella estándar hecha por mi madre.


Tot ziens!

Pablo