Hacía tiempo que quería meter las narices en el mundo de la astronomía para ganar un poco de perspectiva y orden de magnitud sobre lo que es y contiene el universo. Tras buscar un poco de biografía, recurriendo incluso a planes de estudio de algunas universidades, al final me decanté por un clásico que supuse, y no acerté demasiado, haría un repaso general y hasta infantil por simplificado y sencillo, de lo que encierra el universo. Ya acabado de leer el libro seguiré buscando alguna obra de divulgación sobre astronomía con la misma motivación con la que empecé a leer Cosmos. Así pues, es un libro que no recomendaría para el que solo quiera aprender un poco de astronomía, no obstante, no dejaría de recomendarlo ¿Por qué? Porque a través de un libro de divulgación científica como excusa, se descubre un personaje cuya pasión y motivación resultan como poco inspiradoras. Por ello, siendo mas fiel a la impresión que en mi ha dejado el libro, cambiaría el título y el autor de Cosmos por Carl Sagan a Carl Sagan por Cosmos.
En Cosmos se habla de física, especialmente de astronomía, a un nivel de divulgación para un público general. Todo el conocimiento que se ha generado a lo largo de la historia de la especia humana se debe a contribuciones de matemáticos, físicos, filósofos, monjes... acompañados siempre de un contexto histórico. Por ello se dan pinceladas (muy gruesas a veces) de la antigua Alejandría, Grecia, la edad media, la guerra fría... Carl Sagan era un filósofo en el sentido mas clásico del término, amaba el saber. Acérrimo del método científico como herramienta casi única para acercarse a la verdad, paso a paso, civilización tras civilización. Herramienta posiblemente imperfecta, pero la mas eficaz de la que disponemos. Como dijo en cierta ocasión "Si algo puede ser destruido por la verdad, merece ser destruido por ella".
Una de las lecciones mas interesantes que se pueden extraer del libro es que el egocentrismo general de la especie humana se queda en nada cuando se tiene algo de perspectiva sobre la inmensidad del universo y la posición que ocupamos en él. Carl Sagan escribió en Un punto azul palido. Una visión del futuro humano en el espacio.
"Mira
ese punto. Eso es aquí. Eso es casa. Eso es nosotros. En él se
encuentra todo aquel que amas, todo aquel que conoces, todo aquel del
que has oído hablar, cada ser humano que existió, vivió sus vidas
aquí.
La
suma de nuestra alegría y sufrimiento, miles de confiadas
religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y
recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de la
civilización, cada rey y cada campesino, cada joven pareja
enamorada, cada madre y padre, cada esperanzado niño, inventor y
explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador
en la historia de nuestra especie vivió ahí – en una mota de
polvo suspendida en un rayo de luz del sol.
La
Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No
hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual
nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos
guste o no, en este momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos.
Se
ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad y
construcción de carácter. Quizá no hay mejor demostración de la
tontería de los prejuicios humanos que esta imagen distante de
nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad
de tratarnos los unos a los otros más amablemente, y de preservar el
pálido punto azul, el único hogar que jamás hemos conocido."
La imagen fue tomada por la sonda Voyager 1 a 6000 millones de kilómetros de la tierra. Sencillamente maravilloso. Humildad y temor. Carl Sagan creció con la guerra fría y muy probablemente por ello el último capítulo de cosmos, reflexión sobre lo infantil e inmaduro de la especie humana que hasta la autodestrucción podría llevarnos, muestra su preocupación sobre lo que de nosotros pudiera pensar una civilización extraterrestre que nos visitara. Temor por la imagen que lanzamos al universo y en último termino por la propia especie humana que muy humilde y bien-intencionadamente queda reflejado en el texto anterior.
Despido esta entrada con una imagen que en mi opinión resuena estupendamente con Cosmos.
Pablo


