domingo, 31 de mayo de 2015

Drie dagen in Amsterdam (de tweede dag)

Retomamos la serie con el segundo día. 

De los tres días quizá este fue el menos interesante. Como comenté en la entrada anterior, mi intención para el segundo día era hacer una ruta en bici, pero debido al mal tiempo decidí intercambiar el plan con el que tenía pensado para el tercer día. Así pues, continué con la visita de la ciudad, esta vez por la zona menos central.

Mi ruta comenzó de nuevo en la estación central. Una de las cosas que mas me enamoró de la ciudad se puede resumir con estas fotos:

Parking de la estación central

Parking de la estación central

Estas fotos son del parking de la estación central. En realidad se puede considerar todo Amsterdam como un parking gigantesco de bicis. De casi cada farola, poste, valla brotan manojos de bicis de todos los colores, tamaños, sexos, etc. Por ende la ciudad está llena de talleres, tiendas de compra venta y lugares donde alquilan bicis. Estos últimos son normalmente los más caros ya que su principal clientela son turistas. Existe un sistema mas barato pero solo se permite alquilar a ciudadanos holandeses (eso me dijeron cuando lo intenté).

Dejando la estación central tomé uno de los numerosos ferrys (gratuitos!) que conectan varios puntos situados en orillas diferentes del Ij.

Het Ij


Uno de los ferrys

El ferry que cogí me llevo hasta una zona conocida como el muelle NDSM. Se trata de un antiguo muelle reconvertido en un espacio donde se realizan todo tipo de actividades (conciertos, mercadillos, etc.). Hay un viejo almacén reconvertido en oficinas de Greenpeace, numerosos bares, algún restaurante y mil cosas que se me escaparon. Como parte de la rehabilitación del muelle, existen decenas de viejos contenedores reconvertidos en casas.

Quien les iba a decir que acabarían siendo transformados en casas alternativas. ¿Qué habrán transportado en su momento?

Una vez cubierto del NDSM cogí el mismo ferry para llegar de nuevo a la estación central y de allí recorrer  a través del  centro la ciudad hasta la zona de los muesos y el Vondelpark. Por el camino atravesé el famoso mercado de las flores.

Culete del mercado de las flores

Prácticamente todas las casetas eran clones.

Ejemplo de caseta del mercado de las flores

Resultaba agradable el colorido que desprendía el mercado aunque lo hubiera disfrutado más sin tantísima gente.

Siguiendo mi ruta me encontré con un par de cosas tan interesantes como antagónicas.

Ajedrez público para gente con problemas de visión

Deepak, Luna, Pavo...sin comments

Y finalmente, tras las "siete casas, siete países" desemboqué en el Vondelpark.

Siguiente cosa que me enamoró de Amsterdam, sus parques. Vondelpark es el parque mas grande de Amsterdam, con su lago, sus patos, sus árboles y al igual que todos sus hermanos pequeños, lleno de vida. Mirara donde mirara encontraba escenas bucólico pastoriles con gente haciendo picnik o simplemente tirada en el césped, bicis paseando o niños y no tan niños jugando. A modo de bonus, como parece ser que tengo un imán para estas cosas, me topé con una carrera benéfica.

Escena bucólico pastoril 
Carrera benéfica
Y del parque Vondelpark a la plaza de los museos. Los tres museos mas importantes de Amsterdam se encuentran aquí agrupados, el Rijksmuseum, el museo de Van Gogh y el museo Stedelijk. No tenía planeado visitar ninguno y eso hice. A parte de que el precio no es precisamente barato (17,5 euros, 17 euros y 20 euros respectivamente) por lo general no suelo visitar museos ya que, a no ser que quiera ver algo muy concreto, no suelo apreciar/disfrutar debidamente lo que hay en ellos. 

De izquierda a derecha y de delante a atrás, el Stedelijk, el museo de Van Gogh y el Rijksmuseum

Y aquí aparezco yo!

Hola :) (Con el Rijksmuseum detrás)
Poco mas para el resto del segundo día. El Binnenhof, alguna plaza famosa, algún mercadillo y varios parques que pillé de casualidad.

Las zonas de la ciudad que visité este día contrastan con el centro de Amsterdam. Aún estando igualmente repleto de turistas, el ambiente es completamente distinto. No coffeshops, no prostitutas en los escaparates, no micro-fiestas en barcos por los canales (vi unas cuantas durante los tres días). En cambio museos, parques, auditorio, teatro nacional... ¿Con que parte nos quedamos? Yo lo tengo claro.

En dos días visité dos Amsterdams distintos y con el tercero corroboré la regla. Hasta la siguiente entrada.

Tot ziens!


Pablo

miércoles, 27 de mayo de 2015

Drie dagen in Amsterdam (de eerste dag)

Tras mas de dos meses sin publicar ninguna entrada vuelvo a la carga con una serie de cuatro publicaciones nuevas que ampliarán un poco la temática del blog. ¡Viajes!

Tras cierto tiempo teniendo en mente hacer un viaje a Amsterdam por fin encontré el momento. Maleta en mano (o más bien triste mochila minúscula saturada en la espalda) y algún mapa en el móvil fueron suficiente para invertir tres más que interesantes días en la ciudad mas hype de Holanda. Mi intención no es hacer un guía turística sobre que hacer en Amsterdam durante tres días, sino mas bien comentar las impresiones que me he llevado del viaje. Para todo lo demás -> Internet. 

Respecto el alojamiento, debido a que la densidad de turistas por metro cúbico es bestial, al menos en la zona mas céntrica de la ciudad, como ley universal que es, alojarse en la cuidad es carísimo. No me resulto extraño encontrar habitaciones individuales en albergues por mas de 150 euros la noche lo cual me parece más que desproporcionado, así que recurriendo a lo mas barato acabé durmiendo en un albergue con 6 personas en la habitación por 35 euros la noche. Desayuno incluido y sueño de poca calidad garantizado para la opción más barata. Geen probleem! La experiencia me trajo recuerdos de cuando dormí en las mismas condiciones al llegar a Bruselas. Parece que haya pasado un milenio desde entonces...


Bandera de Amsterdam


Partiendo de Bruselas, tras tres horas de tren llegué aquí:

Amsterdam centraal
Amsterdam centraal


Y ya, sin salir de la estación, un piano me pidió que lo tocara.

Play me!

Hubiera probado encantadísimo de no ser porque habría tenido que tocar después de que una jovencita nos deleitara con el primer movimiento de la sonata Patética de Beethoven...¬¬ .

Una vez pusé el pie fuera de la estación quedó claro que me encontraba en pleno centro de una ciudad colonizada por turistas y como tal, ruidosa a más no poder, aunque a este ruido le falta un componente que en Bruselas sobra: el ruido de los coches, no así el del transporte público.
Dejando atrás la estación, la primera parada la hice en la casa-museo de Ana Frank. Fue el único museo que visité y sin duda una de las mejores experiencias de todo el viaje. Por fuera su aspecto no muestra indicio de lo que esconde dentro, pero unos carteles nos avisan de que no está permitido hacer fotos ni demasiado ruido en el interior por motivos de conservación y respeto respectivamente.

Casa de Ana Frank

Y desde luego, su interior, respeto da. Nada mas entrar el ambiente cambia por completo, es otro mundo, de ruido a murmullo y comienza un viaje en el tiempo que con un recorrido lineal nos hace recorrer la casa a la par que la vida de Ana Frank y su entorno. Es muy sencillo sentirse emocionalmente implicado al recorrer la casa si previamente se ha leído el diario. Por ejemplo, se expone la falsa estantería de "la casa de atrás" la cual se sigue conservando para entrar a ella. A mitad del recorrido, en una de las paredes hay unas marcas que Otto Frank hacía para indicar como sus dos hijas iban creciendo y cerca del final  se exponen numerosas hojas originales del diario así como la orden de detención de la familia. Durante todo el recorrido se sentía un silencio pesado y en la parte final, donde se repasa el desenlace de la historia, pude ver varias personas con lágrimas en los ojos. Fue una buena experiencia dejarse empapar por aquella atmósfera. Y tal como cambió al entrar, cambió al salir; de nuevo me encontré en una cuidad nerviosa infestada de turistas.

El final del primer día lo invertí pateando la parte más central de la cuidad e intentando no ser atropellado por enjambres de bicis. El resto de cosas que visité son cosas mas o menos interesantes: la iglesia mas antigua de Amsterdam (1371), una iglesia católica clandestina disfrazada de una típica casa de estilo holandés, el barrio rojo, la plaza de Rembrant, el monumento a la segunda guerra mundial y el centro en si mismo, con sus estrechas calles e infinitos canales.
Durante mi paseo me encontré con alguna cosa curiosa, como por ejemplo una pequeña tienda llamada "Condomerie" ¿Qué venderán?

Condomerie 
Variedad para explorar

O alguna bici bastante original:

Bici molona 1

Bici molona 2

Y finalmente, tras un día agotador, aquí acabó mi primer día en Amsterdam:

Habitación mixta en la que solo dormimos hombres
En principio el plan para el segundo día era hacer una ruta en bici, pero debido al mal tiempo al final decidí continuar con la segunda parte de la visita de la ciudad. Material que quedará cubierto en la siguiente entrada: De tweede dag in Amsterdam! :)

Tot ziens!

Pablo