miércoles, 30 de diciembre de 2015

Pensar rápido, pensar despacio

Poco tiempo, a veces pocas ganas, algo técnico, muchas páginas y letra pequeña. Por todo ello más de 6 meses me ha costado terminar el libro.

Pensar rápido, pensar despacio


Bien sabe el buen filósofo lo importante que es generar conocimiento a partir de la razón, basándose en la lógica y con el radar atento por si alguna falacia intenta colarse. La materia prima no deja de ser la experiencia y la caja negra que la genera, ordena y argumenta en base a ella es nuestro evolucionado cerebro. Y es aquí donde poco se puede hacer, puesto que el cerebro es lo que es y el valor que podamos otorgarle conscientemente al concepto de Verdad o Razón es algo que la naturaleza no tiene porque haber tenido en cuenta en sus miles de años de evolución. Eso parece confirmar un poco más esta joya de libro. 

Pensar rápido, pensar despacio es un intento de traducir y condensar para el público en general una serie de artículos científicos elaborados a partir muchos años de investigación en el campo de la psicología, orientados hacia la economía y que  generaron un premio nobel de economía en 2002 por haber integrado aspectos de la investigación psicológica en la ciencia económica, especialmente en lo que respecta al juicio humano y la toma de decisiones bajo incertidumbre. Pero, sobre cubrir en varios apartados las implicaciones más económicas de la investigación, la mayor parte del libro recoge conclusiones aplicables a un nivel más general. Tan general como la común vida diaria.

Daniel Kahneman propone una explicación del mecanismo de toma de decisiones mediante la actuación de una combinación de dos sistemas. Uno intuitivo, emocional e inconsciente y otro racional, perezoso y consciente. Este mecanismo formado por los dos sistemas permite articular la gran cantidad de sesgos en los que irremediablemente caemos a la hora de tomar decisiones. De esta manera, tras hacer una introducción a los dos sistemas, el libro continúa con un largo listado de sesgos, cada uno con alguna referencia a algún experimento realizado para su confirmación a modo de ejemplo.

¿Nadie ha tenido alguna vez la sensación de que alguien contesta muy rápido una pregunta y después se toma su tiempo para pensar argumentos que la sostengan? - Salto a las conclusiones.

¿Cuanta gente saca conclusiones con información parcial?¿Cuánta gente se preocupa de evaluar si tiene suficiente información como para concluir? - WYSIATI (What you see is all there is).

Esto son solo dos ejemplos de los muchos casos que cubre este manual de sesgos.

El libro continúa con algunas consideraciones sobre la validez de las opiniones de los expertos, las elecciones y finaliza con la dualidad del yo que experimenta frente al yo que recuerda.


Siempre he sentido cierta inseguridad ante un mundo en el que tener ideas claras y opiniones fuertes es símbolo de fortaleza y sabiduría. Pero, a la vez, no se valora lo suficiente la validez del proceso que lleva a las mismas. El libro pone de manifiesto cómo este proceso es más intuitivo de lo que creemos y cómo el cerebro se encarga de enmascararlo. 

De todos los libros que he comentado hasta ahora en el blog este es el que recomiendo leer con más fuerza. Quizá pueda ayudar un diferencial a mejorar la calidad de nuestros argumentos/conclusiones aunque, según comenta el autor al final del libro, él mismo menciona que, aún habiendo estudiado durante años el funcionamiento de los dos sistemas, reconoce su limitada capacidad de prevenir los juicios sesgados. Al fin y al cabo no podemos escapar de nuestra propia naturaleza.


Tot ziens!

Pablo


No hay comentarios:

Publicar un comentario