Este pequeño príncipe tiene, intencionadamente, nombre bíblico. Él sabe que dios mantiene las imponentes montañas que rodean su pueblo a raya, evitando que se precipiten sobre su cabeza. Sabe perfectamente que esto solo funciona si se porta bien. Hace poco su hermano cumplió 25 años. También con nombre bíblico, nació muerto del vientre de su madre hace 25 años, más sigue viviendo en el cielo. Una página de un libro de ciencias naturales de su hermana muestra una imagen con las diferentes fases de la evolución humana, desde el mono hasta el hombre; él tiene claro que eso es, sencillamente, mentira.
Está infinitamente lejos de saber que existe una filosofía cristiana, pieza de un complejo puzzle metafísico. Probablemente jamás será consciente de que podría intentar aprehender la esencia de dios o el concepto de dios a través de un camino dialéctico pisado ya por otros hace 2500 años. En su mundo las leyes divinas se confunden con las de la naturaleza, pero no lo sabe pues para él son lo mismo. Lo que pudieran convertirse en sombras proyectadas en la pared de una caverna son, para él, verdades eternas y con ello vivirá, al menos, gran parte de su vida. Crece, siguiendo la tradición, siendo la viva imagen de su padre.
La vida en su entorno es tan esquematizada y simple como dura e intelectualmente estéril. Las cosechas y el ganado alimentan y algo de comercio cubre lo que el entorno inmediato no ofrece. A ojos de los indicadores económicos la mayoría, aún teniendo smartphons, cae por debajo del umbral de la pobreza, pero nadie pasa hambre ni pide en la calle. Allí, en Tomepampa, donde el sistema es casi incapaz de suministrar recursos para propiciar algún tipo de desarrollo, la gente vive porque es donde siempre ha vivido desde los tiempos de los Incas, autoabasteciendose para que la vida siga como siempre. Se vive para trabajar para vivir. El colegio es una mera formalidad totalmente incapaz de dotar a sus alumnos con las herramientas necesarias para construir algún tipo de pensamiento crítico y ético. En ese entorno, donde un denso aire tribal lo cubre todo, todo se centra en el presente. ¿Qué ética es necesaria desarrollar más allá de la que requiere este tipo de vida? ¿Requiere, este tipo de vida, ética? ¿Qué más dará solucionar un conflicto con una pelea o follarse a una vaca si nadie se entera y al final del día cada uno tiene un plato de comida en la mesa?
Este ambiente es perfecto para que no aflore en el alma de nadie alguna chispa de inquietud intelectual que permita preguntarse porque no se debería maltratar a un perro o a una mujer. Sin embargo, el pequeño príncipe se lo pensará dos veces antes de mentir, matar o insultar ¿Por qué? Esta entrada recoge la pequeña observación de como la religión cristiana (por ser tal la de este caso concreto), impuesta de manera dogmática sobre una tribu incapaz de escapar de ella, imprime valores éticos en unas mentes que difícilmente podrían asumir tales valores a través de un desarrollo racional, ya que su entorno no lo propicia. No están preparados para asumir valores éticos como fines en si mismos así que, lo que debiere enseñarse de modo simbólico (si es que debiere enseñarse de manera alguna), a ellos se les enseña como verdad tangible. Ellos saben que al finalizar sus vidas serán juzgados y sobre tal expectativa aflora una obediencia disfrazada de valores éticos. Aguas arriba tenemos un dogmatismo insultante y aguas abajo tenemos una sociedad aparentemente más "civilizada" que en la práctica mata y roba menos de lo que yo esperaría.
No pretendo en esta entrada ni juzgar demasiado ni posicionarme. Tan solo muestro lo que a mí me pareció un aspecto interesante de la realidad de Tomepampa, un pueblo perdido de la mano de dios (chistaco! ...¬¬).
Bonito gradiente de grises que muestra cuan poco negro o blanco es nada.
Tot ziens!
Pablo
La vida en su entorno es tan esquematizada y simple como dura e intelectualmente estéril. Las cosechas y el ganado alimentan y algo de comercio cubre lo que el entorno inmediato no ofrece. A ojos de los indicadores económicos la mayoría, aún teniendo smartphons, cae por debajo del umbral de la pobreza, pero nadie pasa hambre ni pide en la calle. Allí, en Tomepampa, donde el sistema es casi incapaz de suministrar recursos para propiciar algún tipo de desarrollo, la gente vive porque es donde siempre ha vivido desde los tiempos de los Incas, autoabasteciendose para que la vida siga como siempre. Se vive para trabajar para vivir. El colegio es una mera formalidad totalmente incapaz de dotar a sus alumnos con las herramientas necesarias para construir algún tipo de pensamiento crítico y ético. En ese entorno, donde un denso aire tribal lo cubre todo, todo se centra en el presente. ¿Qué ética es necesaria desarrollar más allá de la que requiere este tipo de vida? ¿Requiere, este tipo de vida, ética? ¿Qué más dará solucionar un conflicto con una pelea o follarse a una vaca si nadie se entera y al final del día cada uno tiene un plato de comida en la mesa?
Este ambiente es perfecto para que no aflore en el alma de nadie alguna chispa de inquietud intelectual que permita preguntarse porque no se debería maltratar a un perro o a una mujer. Sin embargo, el pequeño príncipe se lo pensará dos veces antes de mentir, matar o insultar ¿Por qué? Esta entrada recoge la pequeña observación de como la religión cristiana (por ser tal la de este caso concreto), impuesta de manera dogmática sobre una tribu incapaz de escapar de ella, imprime valores éticos en unas mentes que difícilmente podrían asumir tales valores a través de un desarrollo racional, ya que su entorno no lo propicia. No están preparados para asumir valores éticos como fines en si mismos así que, lo que debiere enseñarse de modo simbólico (si es que debiere enseñarse de manera alguna), a ellos se les enseña como verdad tangible. Ellos saben que al finalizar sus vidas serán juzgados y sobre tal expectativa aflora una obediencia disfrazada de valores éticos. Aguas arriba tenemos un dogmatismo insultante y aguas abajo tenemos una sociedad aparentemente más "civilizada" que en la práctica mata y roba menos de lo que yo esperaría.
No pretendo en esta entrada ni juzgar demasiado ni posicionarme. Tan solo muestro lo que a mí me pareció un aspecto interesante de la realidad de Tomepampa, un pueblo perdido de la mano de dios (chistaco! ...¬¬).
Bonito gradiente de grises que muestra cuan poco negro o blanco es nada.
Tot ziens!
Pablo






















