martes, 7 de junio de 2016

Dublín (Baile Átha Cliath)

No estaba demasiado planeado hacer un viaje pero había ganas, así que buscando combinaciones en vuelingryanair el resultado fue Dublín. Éste viaje no hubiera sido posible sin el amabilísimo ofrecimiento de alojamiento de una local proveniente de un mundo de flores y pajarillos sin guerras ni hambre. ¿Me estoy volviendo rancio/rata o me parece desproporcionado que lo más barato que encontramos rondara los 100 por persona y noche? Are you fucking kidding me man?! El turismo es otra de esas cosas sobre las que se especula y se pide lo máximo que se puede, porque se puede y punto.

Bandera de Dublín

Siempre es un soplo de aire fresco salir de Bruselas y Dublín fue como un tornado nórdico. Sobre ser el tiempo normalmente plano y fresco, tuvimos la suerte de disfrutar de tres días seguidos de lo que debieron ser tres de los días más cálidos del año (lo cual no va más allá de los 25 grados).

La ciudad está actualmente pasando por una remodelación del transporte público (tranvías) por lo que media ciudad está en obras, lo cual altera la percepción de la misma. Aún así la impresión general es muy agradable, muy al estilo de las ciudades de los Países Bajos; sin grandes avenidas, con construcciones bajas, con mucho transporte público, parques llenos de vida y con gente amable -esto último por confirmar en los Países Bajos- (dependientes de tiendas, en restaurantes, conductores de autobús...¿Demasiado tiempo en Bruselas quizás?) A tiro de tren (unos 3 euros) tenemos al alcance fotogénicos acantilados por los que relajarse paseando casi sin perderse durante toda la tarde. 

Muy chulo, sobretodo aumentando la saturación de color con photoshop

La parte más negativa la veo en lo que a mi me pareció una fuerte masificación turística, muy al estilo de Ámsterdam aunque quizás no tan salvaje. 

Ejército desordenado de turistas

Por otro lado me sorprendió bastante la fauna que se despliega por las noches formando una orgía de gente bien vestida y bien borracha siendo acechada por una gigantesca flota de taxis en una perfecta y absurda simbiosis propia de cualquier lugar (algo así como la Magdalena pero con muchos taxis).

Y lo mejor, para el final. 

Música tradicional irlandesa por todas partes

La música, música en todas partes. En pubs, restaurantes, en la calle. Imposible dejar y querer dejar de oír esa tradicional música, con sus características escalas, ritmos e instrumentos. ¡Una delicia! Es relativamente probable entrar en un pub y por el precio de un café disfrutar de esto:


Irresistible la tentación de llevarse un pequeño lowcost recuerdo como este:

Feadóg - Original Irish Whistle. Iremos probando

Por lo que nos comentó nuestra anfitriona Dublín probablemente sea la ciudad menos tradicional de Irlanda, lo cual alimenta las ganas de querer recorrer este relativamente pequeño y verde país en una segunda y más larga visita vaya usted a saber cuando.

Para despedir la entrada dejo un pequeño ejemplo de la lengua tradicional que todos los Irlandeses estudian o han estudiado, pocos hablan como primera lengua y aparece a modo de jeroglífico acompañando como mínimo carteles oficiales: el gaélico (o gaélico irlandés moderno según wikipedia).

Incomprensible y exótico idioma para una universal lectura

Tot ziens!

Pablo

viernes, 29 de abril de 2016

Den haag (La Haya)

Una oferta de la sociedad nacional de los ferrocarriles belgas (lo que viene a ser la Renfe belga) fue esta vez la excusa para hacer una nueva escapadilla de un día a los Países Bajos por un módico precio. 

Ordenando por número de habitantes las ciudades de los Países Bajos tenemos Amsterdam, Rotterdam y luego La Haya. Y así es como elegimos el destino.

La Haya

Bandera de La Haya

Tras unas dos horas y media de tren y frío (¡Sin calefacción en el tren!), llegamos a una de las dos estaciones de la Haya, donde un insistente y frío viento nos recordaba lo cerca que quedaba aún el invierno. Por suerte tuvimos sol la mayor parte del tiempo.

Den Haag HS

La Haya es una ciudad administrativa y poco industrializada, donde una gran parte de la población trabaja en algo relacionado con el gobierno. El parlamento de los Países Bajos no se encuentra en la capital sino en la Haya, al igual que la residencia del rey. La ciudad también alberga la sede de la Europol y el famoso tribunal de justicia, un edificio más pequeño de lo esperado y con una arquitectura típica Holandesa (al cual no saqué ninguna foto).

Las sensaciones paseando por la Haya son más o menos las mismas que en Rotterdam o Eindhoven, aunque esperaba ver más tráfico de bicis. Calles largas, zonas peatonales, museos, edificios bajos y playa; una interminable y gruesa línea de arena, bañada por el frío e inquieto mar del norte que colorea el agua de marrón, atrae surferos y repele Pablos (temperatura del agua hoy mismo = 10 grados).


Interminable playa

Dios Ra friendo el sensor de la cámara (del móvil!)

Como es predecible, no puedo sino decir que pasear por una ciudad de los Países Bajos es justificación suficiente para ir hasta ella y la visita a la Haya lo confirma. No obstante hay que pasar primero por Ámsterdam o Rotterdam.

Si los transitorios lo permiten, un siguiente buen destino podría ser Utrecht. We´ll see.


Tot ziens!

Pablo

viernes, 15 de abril de 2016

Fin de la etapa P&G

Cómo han cambiado las sensaciones desde aquellos seis primeros meses de beca Leonardo en P&G. Me veo al espejo y veo a una persona distinta; que buena excusa/obligación/necesidad fue la beca para salir de España, algo que de otra manera difícilmente hubiera hecho.

Ahora toca enfrentarse al siguiente transitorio. P&G ha decidido que ya no puede seguir ofreciéndome certidumbre laboral caduca concatenando contratos temporales, así que nuestro divorcio es ya un hecho ¡Por fin! Esta vez la batalla contra la aversión a la pérdida la ha ganado Procter. Me inunda una mezcla de sensación de incertidumbre con sensación de libertad y optimismo la mar de agradable (quizás el tener derecho a paro y alguna cosilla más ayude a ello). 

Personalmente considero que, como momento clave que puede desencadenar el futuro en una u otra dirección (aún siendo la evolución de todo muchas veces como un fractal), en este punto el deber y reto es hacer que estos dos años hayan merecido la pena a cuantos más niveles mejor. Momento para jugar estratégicamente y mal momento para recordar lo regular que era jugando al Age of Empires.

Pero no nos agobiemos antes de hora, un break no vendrá nada mal. Bueno, realmente no es que no vendrá nada mal sino que mi cuerpo me lo pide a gritos. Mi horizonte ahora mismo es hacer algún viaje que tengo pendiente y 14 horas de Neerlandés por semana, ouhh yeah!

CU Procter, no te echaré mucho de menos.

Tot Ziens!

Pablo

jueves, 25 de febrero de 2016

¡Luz!

Sin saber muy bien cómo, casi de repente uno se da cuenta de que está soportando una pesada sensación que roba la energía. Nada ha cambiado, nada ha sucedido, ni bueno ni malo. ¿Qué pasa?

Y aún más de repente, un día se despierta en el interior esto:


Una pequeña pero evidente euforia juguetona. Nada ha cambiado, nada ha sucedido, ni bueno ni malo. ¿Qué pasa?

Realmente algo si ha cambiado. ¡Luz! En Bruselas llevábamos un par de semanas casi sin ver la luz del sol, viviendo dentro de una densa nube. Y ayer, una combinación de un día sin nubes junto con el hecho de que los días alargan ya "bastante", me hizo sentir el cambio de humor más brusco que he tenido hasta la fecha debido a las horas de luz.

Recuerdo que cuando llegué a Bruselas, cierta persona dijo que a las horas de luz es algo a lo que te desacostumbras. Llegas y no le das importancia pero con el tiempo sucumbes a su influencia. Por otro lado, en mis dos años aquí he oído de varios locales comentar que nadie nunca llega a acostumbrarse a la falta de luz en invierno.

Y yo me pregunto ¿Cómo se puede vivir mentalmente sano viviendo mas al norte de, por ejemplo, Alemania? O_o.

A este caballero hay que rezarle:

Solete

Tot ziens!

Pablo


martes, 9 de febrero de 2016

Eindhoven


- Hace mucho que no vamos a Holandia y tengo ganas.
- A ver que ciudades quedan a tiro para un viaje de un día...
- Eindhoven parece que está bien y en bus son un par de horas de viaje.
- No se hable más!

Bandera de Eindhoven

Así que un domingo cualquiera, tras dos horas de autobús a través de una espesa niebla (con la banda sonora del primer Silent Hill en mi cabeza) llegamos a la estación central de Eindhoven.

Estación central de Eindhoven

No llama la atención como las estaciones de Amsterdam o Rotterdam, pero aún así tiene su curiosa razón de ser. La pista la da el señor de la estatua; un tal Anton Philips, fundador, junto con su hermano, de Royal Philips Electronics N.V. A alguien dotado de una imaginación extraordinaria se le habría ocurrido que la estación imita una radio Philips antigua gigante. Y hubiera acertado. Qué mejor manera de irse preparando. Y es que ir a Eindhoven es ir a PhilipsLandia.

Eindhoven es una ciudad relativamente pequeña (217.192 habitantes a fecha de 2010), situada en el sur (¿sureste?) de los Países Bajos.

Ahí está Eindhoven

La oficina de turismo se encuentra justo al lado de la estación  y por un par de euros se tiene un mapa con un recorrido que cubre lo más digno de ser visitado de la ciudad. Un recorrido sospechosamente zigzagueante, quizás para alargar en lo posible la visita a la ciudad (un trayecto diseñado siguiendo la teoría de grafos reduciría la visita a la mitad ¡lo menos!). La razón es que casi todo lo interesante se encuentra en el centro, como por ejemplo:
Museo de Philips
Primera fábrica de Philips

Al parecer Eindhoven tiene un buen equipo de fútbol, lo cual es perfectamente coherente con el aspecto de su estadio de fútbol...al cual no saqué ninguna foto. ¿Nombre del club deportivo? Philips Sport Vereniging ¿Nombre del estadio de fútbol? Philips Stadion.

Resulta llamativo cómo se homenajea, hasta con estatuas, a un empresario local. En mi opinión esto evoca una visión más bien romántica de cómo un personaje local alcanza el éxito creando una gigante compañía que acaba participando como la que más en el juego capitalista, con su producción fuera de los Países Bajos desde hace tiempo. En cualquier caso supone una muestra de cómo los Países Bajos tienen la capacidad, históricamente aprendida y quizás bien justificada, de sentirse orgullosos de lo que su país produce, desde quesos y tulipanes hasta radios y bombillas.

Se acabó hacer publicidad gratuita.

Lo que queda de Eindoven tras restarle Philips es una ciudad de tamaño medio típicamente holandesa. Bicis, muchas zonas peatonales, calles por las que da realmente gusto pasear, algún canal, cafeterías super cool que se confunden con librerías o tiendas de ropa, una vieja zona industrial transformada en cultural stuff (muy al estilo del muelle NDSM de Amsterdam), la famosa universidad técnica.

Entrada a un parking de bicis situado debajo de una zona peatonal en el centro
El parking
Antigua zona industrial reconvertida. Foto 1
Antigua zona industrial reconvertida. Foto 2

Sin tener nada muy interesante para visitar como en Amsterdam o Rotterdam, merece la pena solo por el rato de pasear por una agradable ciudad, tan distinta a Bruselas, con unas gentes rubias y altas que hablan un extraño y exótico idioma. ¿En serio estoy estudiando Neerlandés? Ahí en los países bajos me parece que no se habla lo que yo estoy aprendiendo, dios mio vaya acento...


Tot ziens!

Pablo